Durante décadas, en muchos lugares de Colombia el turismo fue una promesa suspendida. El potencial y la belleza de nuestros territorios han estado allí: en los ríos, en los pueblos patrimoniales, en las selvas, en los saberes ancestrales, en la calidez de la gente y en nuestra diversidad cultural. Sin embargo, no siempre han existido las condiciones capaces de transformar estos tesoros en bienestar tangible, duradero y humano. 

En los primeros tres años y medio del Gobierno del Cambio, esa brecha empezó a cerrarse con obras concretas que hoy recorren el país como un hilo de esperanza. Desde plazas, malecones y museos, hasta corredores turísticos, ecoparques y embarcaderos, la infraestructura turística dejó de ser un lujo para convertirse en una herramienta de dignificación, arraigo y desarrollo. Y los proyectos que presentamos a continuación son la muestra de que cada obra, cuando se piensa desde las personas para las personas, trae consigo la semilla de un nuevo futuro en el País de la Belleza. 

Obras que cambiaron la forma de habitar el territorio 

Durante esta administración el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de Fontur, aprobó

$1.211.211 millones para el desarrollo de 663 proyectos turísticos en todas las regiones del país, la mayor inversión en turismo realizada por un solo gobierno.

De estos recursos, el 19,7% se destinó a infraestructura turística, consolidando una apuesta que hoy se traduce en más de $235.500 millones en obras y la generación de alrededor de 1000 empleos directos durante la construcción y ejecución de estos proyectos. 

La infraestructura turística no se mide solo en metros cuadrados o en cifras, sino en la manera en que transforma la vida cotidiana de las comunidades. Cada obra entregada cuenta una historia y, por eso, estos proyectos han buscado impactar territorios históricamente excluidos, donde el turismo se convirtió en una excusa para reconectar y construir caminos de paz.  

Un claro ejemplo de esto es Miranda, Cauca, un municipio que recibió por primera vez recursos de inversión en turismo para su Plazoleta Regional de la Paz: un proyecto de $13.310 millones que se entregó en octubre de 2025 y que se convirtió en un punto de encuentro para la cultura, el deporte y el emprendimiento. Este lugar, marcado por décadas de violencia, hoy tiene un espacio para la reconciliación y la vida comunitaria. En palabras de Sonia Gregory, habitante del territorio: “para Miranda esta obra es una hermosísima oportunidad para la reconciliación, para el diálogo de saberes y para gestar paz”.  

En esa misma línea, en Quibdó, Chocó, se entregó el edificio Embarcadero: una deuda histórica con las comunidades fluviales del Pacífico chocoano, que en diciembre de 2025 se hizo realidad. Gracias a este proyecto, hoy los lancheros, las cocineras tradicionales y quienes viven del río y el mar, tienen un lugar digno para dinamizar sus emprendimientos, con locales y visitantes.  

Lo que hace únicas a este tipo de obras es que exaltan los oficios y formas de vida de las personas que habitan en estos destinos. Según José Moreno, docente de Quibdó: “esta obra va a beneficiar especialmente a las personas que viven a la orilla del río Atrato, porque permite dinamizar la economía popular de estos pueblos que subsisten mayoritariamente del rebusque”. 

De esta manera, los proyectos de infraestructura turística durante esta administración también han ido de la mano con un importante componente social, donde la apuesta ha sido impactar directamente al turismo comunitario en los destinos emergentes. Este fue el enfoque del proyecto ‘Destinos con Color’, desarrollado en la Comuna 20 de Cali y en cuatro municipios del Caribe colombiano: San Basilio de Palenque, Santa Bárbara de Pinto, El Banco y Nueva Venecia.  

Esta estrategia llenó de color, murales y mobiliario urbano los destinos intervenidos para fortalecer sus rutas de turismo y, además, dinamizar su oferta turística desde nuevas narrativas y miradas. De este modo, los corredores hoy cuentan con infraestructura comunitaria, intervenciones urbanas y procesos de empoderamiento a partir de la identidad cultural. Más que fachadas pintadas, se trata de territorios que se reconocen y se proyectan ante el país y el mundo.  

Una inversión que es semilla para el futuro 

La infraestructura turística ha dejado huella en cada rincón de Colombia. Esto se demuestra en las diferentes obras que se han impulsado en los destinos emergentes, donde se robustecieron sus atractivos turísticos a través de proyectos estratégicos. Lugares que hoy cuentan con espacios renovados tanto para el disfrute de los visitantes como para el de sus habitantes, quienes han encontrado en el turismo una fuente de desarrollo económico y bienestar social. 

Tal es el caso de la remodelación de la Casa Museo Clara Rojas Peláez, en Jardín, Antioquia. Un pueblo patrimonio ganador del premio ‘Best Tourism Villages’ de ONU Turismo, cuyas bellezas naturales y atractivos culturales hoy se ven potenciados con este espacio totalmente renovado en el que se exaltan el arte y la cultura cafetera de la región. 

Otro caso representativo es el de Honda, cuya plaza de mercado fue renovada. En este pueblo patrimonio las obras respetaron su arquitectura colonial, preservando su historia al tiempo que dignificó la labor de sus cocineros y comerciantes. De igual manera, en Mompox la Albarrada volvió a iluminarse como un espacio para el deporte, la cultura y las caminatas frente al río de este hermoso municipio patrimonial en el Caribe colombiano. 

Detrás de cada uno de estos proyectos hay una visión clara: que el turismo es una herramienta de desarrollo económico, cohesión social y orgullo territorial, configurando un modelo integral que va de la obra física a la experiencia que vive el visitante y, sobre todo, la comunidad. Porque cuando se construye una plazoleta, un corredor turístico o un malecón, también se abren las posibilidades de quedarse, de emprender, de contar las historias propias de cada lugar, donde el turismo deja de ser un visitante ocasional y pasa a ser un impulsor del futuro de las regiones a donde llega.