En el bello paraiso colombiano, un lugar que diariamente se renueva y en el que la memoria colectiva resiste con dignidad, se escribió una nueva página de esperanza. Dos mil quinientas veintidos (2.522) personas culminaron con éxito el diplomado en Turismo Rural Sostenible, un proceso formativo que hoy se convierte en punto de partida para diferentes emprendimientos turísticos con identidad, propósito y profundo impacto comunitario. Una celebración de un territorio que cree en su gente y en su capacidad de transformar la realidad desde lo local.
Detrás de esta cifra hay historias de resiliencia, liderazgo y visión de futuro. De los 2.522 graduados, 1.421 son mujeres que hoy protagonizan su propio desarrollo, demostrando que el turismo también es una herramienta de equidad y empoderamiento; a su lado, 1.101 hombres se sumaron al reto de construir alternativas económicas sostenibles.
Uno de los momentos más significativos del diplomado se vivió en las vitrinas turísticas, donde los emprendimientos comenzaron a tomar forma y a ganar fuerza. Las ideas que nacieron en los territorios encontraron allí un escenario para mostrarse, validarse y proyectarse. Este crecimiento fue posible, en gran medida, gracias al mes de inmersión que todos los participantes realizaron en
Este proceso formativo tuvo un profundo enfoque social: 520 de los graduados son víctimas del conflicto armado, personas que decidieron transformar el dolor en oportunidad y la memoria en motor de cambio. Asimismo, 703 participantes provienen de municipios priorizados en los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), zonas donde el turismo sostenible se proyecta como una vía real para la reconstrucción del tejido social y económico. Por su parte, 443 personas pertenecen a diferentes comunidades indígenas, reafirmando que la sabiduría ancestral es un pilar fundamental a la hora de repensar los territorios. A ellos se suman 125 representantes de los Colegios Amigos del Turismo, sembrando desde la educación una nueva generación consciente del valor del patrimonio natural y cultural.
las instalaciones del Parque Panaca, en Quimbaya, Quindío. Esta experiencia reforzó conocimientos técnicos y empresariales, además de fortalecer el liderazgo, la visión emprendedora y la confianza en las propias capacidades de cada una de las personas que hicieron parte del diplomado.
La convivencia en un entorno dedicado al aprendizaje vivencial permitió comprender que el turismo sostenible va más allá de un modelo económico. De este modo, los estudiantes pudieron relacionarse con la naturaleza desde el respeto a los ecosistemas y la armonía entre las personas y su entorno. El contacto directo con prácticas responsables, la observación de modelos exitosos y el intercambio de saberes consolidaron una visión integral del turismo como herramienta de transformación social y ambiental.
El impacto del diplomado se ha materializado en proyectos concretos: veinticinco egresados con iniciativas destacadas del pacífico recibieron incentivos que fortalecerán sus emprendimientos, lo cual les han brindado un impulso clave para consolidar sus ideas, mejorar sus servicios y ampliar su alcance. Estos incentivos representan una apuesta real por el talento local y por la sostenibilidad de proyectos que nacen desde el corazón de las comunidades.
Cada emprendimiento es una historia que empieza: rutas ecoturísticas lideradas por mujeres, experiencias culturales guiadas por comunidades indígenas, propuestas de recorridos construidos desde la memoria por víctimas del conflicto, iniciativas educativas que conectan a niños y jóvenes con su territorio. Todos estos proyectos comparten las mismas metas: dinamizar las economías locales, proteger la biodiversidad y fortalecer la identidad cultural del Pacífico colombiano en el País de la Belleza.
Colombia avanza con paso firme. Desde sus ríos, montañas y costas, emergen emprendimientos que creen en la paz, en la sostenibilidad y en la fuerza de lo colectivo. Esta graduación es apenas el comienzo de un camino donde el turismo se convierte en esperanza, desarrollo y vida para los territorios.
Hoy, estos 2.522 graduados asumen el rol de guardianes del territorio y embajadores de un turismo que cuida, incluye y transforma. El diplomado en Turismo Rural Sostenible deja así una huella profunda, porque cuando la formación se conecta con la realidad local, el conocimiento se convierte en oportunidad y el futuro se construye desde la comunidad.