Salvar una vida:
la importancia de estar preparados para actuar en una emergencia turística
En San Andrés, la naturaleza y la cultura se encuentran en un mismo escenario. Rodeada por el emblemático mar de los siete colores, la isla cautiva por sus aguas cristalinas que cambian entre tonos turquesa, azul profundo y verde esmeralda, creando un paisaje que se ha convertido en uno de los mayores atractivos turísticos del país. Allí, el sonido constante del mar, la brisa cálida, el sol que ilumina sus playas y la alegría que caracteriza a su gente se mezclan para ofrecer una experiencia única a quienes la visitan.
Más allá de sus paisajes, San Andrés es un territorio que respira tradición, identidad y hospitalidad. Su riqueza cultural, influenciada por las raíces afrocaribeñas y raizales, se refleja en su música, su gastronomía, sus expresiones culturales y la calidez con la que recibe a los visitantes. Cada rincón de la isla cuenta una historia y cada experiencia conecta a los turistas con un destino que combina belleza natural y patrimonio cultural.
Precisamente por ser una isla donde gran parte de las actividades se desarrollan alrededor del mar como recorridos en lancha, deportes acuáticos, buceo y actividades recreativas el papel de los actores de la cadena de valor turística adquiere una gran relevancia. Para quienes acompañan, orientan y atienden a los visitantes, conocer primeros auxilios se convierte en una herramienta esencial para responder oportunamente ante situaciones inesperadas y fortalecer un turismo seguro, responsable y preparado para cuidar la vida.
Salvar una vida es uno de los actos más valiosos que puede realizar un ser humano.
En cuestión de segundos, una situación inesperada puede cambiarlo todo: un accidente, una caída, una inmersión en agua, una lesión o una emergencia médica pueden poner en riesgo la vida de una persona. En esos momentos, la diferencia entre una tragedia y una oportunidad de recuperación puede estar en alguien preparado para actuar. Conocer primeros auxilios y saber responder ante una emergencia no solo significa adquirir conocimientos; significa tener la capacidad de servir, reaccionar y brindar ayuda cuando más se necesita.
En el entorno turístico, donde miles de personas recorren destinos naturales, culturales y de aventura, estar preparados adquiere un valor aún mayor. Guías turísticos, lancheros, promotores locales, guardaparques, brigadistas y otros actores que tienen contacto directo con visitantes enfrentan escenarios donde una respuesta rápida y adecuada puede ser determinante.
La necesidad de fortalecer estas capacidades ha impulsado estrategias de formación para actuar ante situaciones de riesgo. En este contexto, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, a través de Fontur y con el apoyo de profesionales de la Cruz Roja Colombiana, desarrolló la convocatoria nacional “Embajadores del Turismo Seguro: Formación en Emergencias”, con el objetivo de fortalecer las competencias en primeros auxilios y atención de emergencias, promoviendo la seguridad y el bienestar de los visitantes en los destinos turísticos del país.
Los primeros auxilios representan el conjunto de técnicas y cuidados inmediatos que se brindan a una persona que ha sufrido un accidente o una enfermedad repentina antes de recibir atención médica especializada. Su propósito principal es preservar la vida, evitar complicaciones y facilitar la recuperación del afectado.
¿sabemos cómo actuar ante una emergencia en un entorno turístico?
Pero más allá de procedimientos y protocolos, existe una realidad que atañe a todos: en un segundo un ser humano puede perder la vida. La pregunta es inevitable: ¿sabemos cómo actuar ante una emergencia en un entorno turístico?
Estar preparados no solo genera tranquilidad para quienes visitan un destino, también fortalece un turismo responsable y seguro, donde el cuidado de la vida se convierte en prioridad. Cada minuto cuenta, cada decisión importa y cada persona capacitada puede convertirse en la diferencia entre la desesperación y la esperanza.
Porque rescatar una vida no es únicamente una acción de emergencia; es un acto de servicio, solidaridad y humanidad.
De acuerdo con el profesor Fabio Buitrago, de la Cruz Roja Colombiana, fortalecer la gestión del riesgo y la preparación ante emergencias en los actores de la cadena de valor del turismo representa un elemento clave para garantizar experiencias seguras y de calidad para los visitantes. Señaló que contar con planes de contingencia y protocolos de respuesta no solo permite actuar de manera efectiva frente a situaciones adversas, sino que además aporta un valor agregado a los servicios turísticos que se ofrecen en las diferentes regiones del país.
Asimismo, destacó la importancia de que quienes tienen contacto directo con los viajeros estén capacitados para responder ante emergencias y brindar una atención adecuada en momentos críticos. “La preparación permite tomar decisiones oportunas, estabilizar situaciones, realizar una atención inicial adecuada y activar los procesos necesarios para salvaguardar la vida y el bienestar de las personas”, explicó.
embajadores del Turismo Seguro: Formación en Emergencias
La convocatoria nacional “Embajadores del Turismo Seguro: Formación en Emergencias” se desarrolla en 30 municipios y ciudades del país, permitiendo la participación de 900 beneficiarios en diferentes regiones de Colombia. Entre los territorios seleccionados se encuentran Nimaima, San Jacinto, Coveñas, San Sebastián de Mariquita, Montería, Florencia, Villavieja, San Rafael, San José del Guaviare, La Dorada, Acandí, Mitú, Puerto Triunfo, Nuquí, Puerto Carreño, El Cocuy, Cali, Inírida, San Gil, Guapi, Leticia, Ocaña, Apía, Puerto Nariño, Santa Marta, La Macarena, San Andrés, Cartagena y Mocoa, además de Providencia, fortaleciendo capacidades en atención de emergencias y primeros auxilios en destinos turísticos estratégicos del país.
Los prestadores turísticos desempeñan un papel fundamental en la experiencia y seguridad de los visitantes, ya que son quienes mantienen una relación directa con las personas durante su recorrido por los destinos. Dentro de este grupo se encuentran baquianos, lancheros, acompañantes comunitarios, promotores locales, guardaparques, auxiliares ambientales, socorristas y brigadistas, quienes desde sus diferentes funciones contribuyen a orientar, acompañar y brindar apoyo a los turistas. Su labor no solo fortalece el desarrollo del sector turístico, sino que también aporta a la construcción de destinos más seguros, responsables y sostenibles.
Antes de actuar, verifique que el lugar sea seguro para usted y para la persona afectada. Identifique los posibles riesgos como fuego, agua, tránsito, estructuras inestables o elementos peligrosos.
Paso 1. Mantenga la calma y evalúa el entorno
Paso 2. Revise el estado de la persona
Acérquese, hable con ella y verifica si responde. Observe si respira, si está consciente o presenta lesiones visibles.
Acérquese, hable con ella y verifica si responde. Observe si respira, si está consciente o presenta lesiones visibles.
Paso 3. Solicite ayuda inmediata
Aplique únicamente las maniobras que conozca: controlar hemorragias, inmovilizar lesiones, ubicar a la persona en una posición segura o iniciar maniobras de reanimación si tiene capacitación.
Paso 4. Brinde atención inicial según la situación
Permanezca junto a ella, mantenga la calma y continúe observando su estado hasta que llegue el personal de atención médica.
Paso 5. Acompañe y monitoree a la persona
Paso 6. Recuerde la prioridad principal
El objetivo de los primeros auxilios es preservar la vida, evitar complicaciones y brindar apoyo oportuno hasta recibir atención profesional.
ABC
de la atención inicial en una emergencia
Este método permite actuar de forma ordenada y priorizar lo más importante para salvar la vida en una emergencia.
Vía aérea:
Lo primero es verificar que la persona tenga la vía respiratoria despejada. Si está inconsciente, se debe revisar si hay objetos que obstruyan la boca o la garganta, para permitir el paso del aire.
A
Respiración:
Luego se evalúa si la persona está respirando. Se observa el movimiento del pecho, se escucha la respiración y se siente el aire. Si no respira, se debe iniciar maniobra de reanimación básica.
B
Circulación:
Finalmente, se revisa si hay pulso y signos de circulación, como color de piel o sangrados. En caso de hemorragias, se debe controlar la pérdida de sangre y, si no hay pulso, iniciar compresiones torácicas.
C
la rcp
(Reanimación Cardiopulmonar)
se debe aplicar cuando una persona está en paro cardiorrespiratorio, es decir, cuando no respira normalmente y no tiene pulso o no responde.
Se reconoce que una persona puede necesitar RCP cuando:
Está inconsciente y no reacciona al llamarla o estimularla.
No respira o solo hace respiraciones anormales (jadeos).
No hay signos de circulación.
En estos casos, se debe actuar de inmediato, ya que cada minuto sin RCP reduce significativamente las posibilidades de supervivencia.
La RCP se utiliza mientras llega la ayuda médica o un desfibrilador, y consiste en compresiones en el pecho y, en algunos casos, ventilaciones de rescate, con el objetivo de mantener la circulación de la sangre y el oxígeno hacia el cerebro y los órganos vitales.
La capacitación permanente y el fortalecimiento de capacidades son esenciales para que los actores de la cadena de valor del turismo estén preparados para responder de manera adecuada ante cualquier situación de emergencia. Contar con conocimientos y herramientas para identificar riesgos, activar protocolos y brindar una atención inicial oportuna permite no solo proteger la vida y el bienestar de los visitantes, sino también ofrecer experiencias más seguras y de mayor calidad, fortaleciendo la confianza y la imagen de los destinos turísticos del país.